27 de agosto de 2017

Desayuno con las flores



Me despereza la luz del día,
los rayos del sol metidos en la habitación
acariciando mi piel desnuda,
mientras un pájaro canturrea una canción.
 
Me levanto con la alegría que regala el día,
caliente como el sol brillante…
Y, con la felicidad en el semblante,
desayuno con las flores del jardín.
 
Los pájaros me visitan con su trino matutino
mientras una flor baila con los rayos del sol.
Poco a poco me uno al festín hallado
cuando una voz resuena desde el interior.
 
El miedo silencia el júbilo de la mañana,
aunque son las diez y no las seis…
Aun así, me despido en un susurro
de camino a mi obligado encierro…
 
Espero a que den las doce o la una
para que la vida vuelva a mí liberada.
La voz de ultratumba me saluda,
me premia con un hola y se toma un café.
 
En la sobremesa, después de comer…
¡¡ Dios !! ¡¡ el sueño vuelve a Él !!
me cuelo en la cama, lenta le beso,
pero su sueño domina mi deseo
que lo somete al exilio de la madrugá…
Dos de Tres...
 
 

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Tus palabras son las huellas que dejas en los senderos de mi Jardín... palabras que se quedan cuando son sinceras.